La aerotermia es mucho más que una moda energética, se ha consolidado como una de las soluciones más eficientes y sostenibles para climatizar viviendas unifamiliares. Su instalación no consiste únicamente en colocar una máquina en el exterior, sino en diseñar un sistema completo que conecte diferentes elementos para proporcionar calefacción, agua caliente sanitaria e incluso refrigeración. Entender el esquema de instalación es clave para valorar su funcionamiento y su coste real.
La instalación de un sistema de aerotermia en una vivienda unifamiliar puede resumirse en :
Unidad exterior → hidrokit interior → depósito de ACS → sistema de emisión (radiadores o suelo radiante).
Ese es el recorrido esencial de la energía se capta del aire, se transforma en calor, se almacena y finalmente se distribuye por la casa. Aunque parece sencillo, detrás de cada elemento hay decisiones técnicas y aspectos prácticos que conviene analizar. A continuación, vamos a explicar cada parte del esquema en detalle.
La unidad exterior: el motor que capta la energía
La máquina de aerotermia se coloca en el exterior de la vivienda, normalmente en el jardín o en una terraza. Su función es captar la energía del aire y transferirla al circuito interno. Incluso en invierno, cuando las temperaturas bajan, la unidad exterior sigue siendo capaz de extraer calor del ambiente.
Este proceso convierte la aerotermia en una alternativa limpia y eficiente frente a calderas tradicionales de gas o gasóleo. Además, al no depender de combustibles fósiles, se reduce la huella de carbono y se gana en sostenibilidad. En viviendas unifamiliares, la ubicación de la unidad exterior es clave: debe colocarse en un espacio ventilado, accesible para mantenimiento y protegido de la intemperie.
El hidrokit y el depósito de ACS: distribución y almacenamiento
Una vez que la energía entra en la vivienda, pasa por el hidrokit, que la convierte en agua caliente para el circuito interno. Este agua se dirige a dos destinos: el depósito de ACS (agua caliente sanitaria) y el sistema de calefacción.
El depósito es fundamental para garantizar agua caliente constante en duchas y grifos. Su capacidad se dimensiona según el número de personas que habitan la vivienda y sus hábitos de consumo. Gracias a este sistema, la aerotermia no solo cubre la calefacción, sino también las necesidades diarias de agua caliente, ofreciendo una solución integral.
Sistemas de emisión: radiadores o suelo radiante
Una vez que la energía de la aerotermia se ha transformado en agua caliente dentro de la vivienda, llega el momento de distribuirla. Aquí entran en juego los sistemas de emisión, que son los responsables de trasladar el calor a las estancias. En una vivienda unifamiliar, las dos opciones más habituales son los radiadores de baja temperatura y el suelo radiante, cada uno con sus particularidades.
Radiadores de baja temperatura
Los radiadores tradicionales funcionan con agua a temperaturas muy altas, lo que no encaja bien con la aerotermia. Por eso se utilizan radiadores de baja temperatura, diseñados para trabajar con agua a unos 40–50 °C. Este tipo de radiadores permiten calentar las habitaciones de forma rápida y eficiente, sin necesidad de alcanzar temperaturas extremas. Son una opción interesante para quienes quieren aprovechar parte de la instalación existente, ya que en muchas casas se pueden sustituir los radiadores antiguos por modelos adaptados a la aerotermia. Además, ofrecen una respuesta rápida, si llegas a casa en invierno y enciendes el sistema, notarás cómo la temperatura sube en pocos minutos.
Suelo radiante
El suelo radiante es considerado el sistema más confortable y eficiente. Consiste en una red de tuberías instalada bajo el pavimento por donde circula agua caliente a baja temperatura. El calor se distribuye de manera uniforme por toda la superficie, creando una sensación envolvente en cada estancia. No hay radiadores visibles, lo que aporta libertad en la decoración y un ambiente más limpio. Imagina caminar descalzo por tu salón en pleno invierno y sentir el calor que emana del suelo: esa es la experiencia que ofrece este sistema. Aunque requiere una obra más completa para su instalación, el resultado es un confort superior y un consumo energético más reducido a largo plazo.
Comparación práctica
- Los radiadores de baja temperatura destacan por su rapidez y por ser más fáciles de instalar en viviendas que ya cuentan con radiadores.
- El suelo radiante, en cambio, es ideal para proyectos nuevos o reformas integrales, donde se busca la máxima eficiencia y un confort homogéneo en toda la casa.
En algunos casos, incluso se combinan ambos sistemas: radiadores en ciertas estancias y suelo radiante en otras, adaptando la instalación a las necesidades de cada familia. La aerotermia es flexible y permite diseñar esquemas híbridos que aprovechan lo mejor de cada opción.

Factores que condicionan el esquema de instalación
Aunque el esquema básico de la aerotermia en una vivienda unifamiliar parece sencillo —unidad exterior, hidrokit, depósito de ACS y sistema de emisión—, la realidad es que cada proyecto se adapta a las características concretas de la casa y de quienes la habitan. Estos factores condicionan tanto el diseño como el rendimiento final del sistema, y entenderlos es clave para valorar cómo se instalará la aerotermia en cada caso.
Superficie de la vivienda
El tamaño de la casa es uno de los elementos más determinantes. Una vivienda pequeña, como un piso de 100 m², necesita menos potencia y un esquema más compacto, mientras que una vivienda unifamiliar de 200 m² requiere un sistema más robusto y una distribución hidráulica más extensa. Cuanto mayor sea la superficie, más circuitos de calefacción habrá que instalar y más capacidad de producción de agua caliente se necesitará. Esto influye directamente en la elección de la máquina exterior y en el dimensionamiento del hidrokit.
Aislamiento térmico
El aislamiento de la vivienda es otro factor decisivo. Una casa bien aislada aprovecha mejor la energía captada por la aerotermia, ya que reduce las pérdidas de calor. En cambio, una vivienda con ventanas antiguas o muros poco aislados obliga al sistema a trabajar más intensamente para mantener la temperatura interior. Por eso, antes de instalar aerotermia, muchas empresas recomiendan revisar el aislamiento y mejorar aquellos puntos débiles, como carpinterías o cubiertas.
Ubicación geográfica y clima
La zona donde se encuentra la vivienda también condiciona el esquema. En regiones con inviernos suaves, la aerotermia trabaja con gran eficiencia porque las temperaturas exteriores no bajan demasiado. Sin embargo, en zonas frías, como la sierra de Madrid, el sistema debe dimensionarse con más potencia para garantizar el confort. Esto puede implicar instalar radiadores de mayor superficie o reforzar el suelo radiante para que la distribución del calor sea suficiente incluso en los días más fríos.
Demanda de agua caliente sanitaria (ACS)
El número de personas que viven en la casa y sus hábitos de consumo influyen directamente en el tamaño del depósito de ACS. Una familia numerosa que utiliza varias duchas al día necesitará un depósito de mayor capacidad que una pareja en una vivienda pequeña. Este detalle es fundamental para evitar que el sistema se quede corto en momentos de alta demanda y garantizar siempre un suministro constante.
Tipo de emisores elegidos
La decisión entre radiadores de baja temperatura o suelo radiante también condiciona el esquema. Los radiadores permiten una instalación más sencilla y rápida, mientras que el suelo radiante requiere una obra más completa pero ofrece un confort superior. En algunos proyectos se opta por un esquema híbrido, combinando radiadores en dormitorios y suelo radiante en zonas comunes como el salón, adaptando la instalación a las necesidades de cada espacio.
En definitiva, el esquema de instalación de aerotermia no es idéntico para todas las viviendas unifamiliares. Cada casa tiene sus particularidades, y el sistema debe diseñarse teniendo en cuenta superficie, aislamiento, ubicación, demanda de agua caliente y tipo de emisores. Solo así se consigue un rendimiento óptimo y un confort duradero.



